Bronquiolitis aguda: ¿Por qué afecta tanto a los niños?

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Bronquiolitis aguda: ¿Por qué afecta tanto a los niños?

Las infecciones respiratorias son muy comunes en invierno, y una parte de la población que es especialmente sensible a ellas son los menores. Hoy desde Vital Seguro os hablamos de la bronquiolitis aguda, una infección que les afecta especialmente.

¿Qué es la bronquiolitis aguda y qué la causa?

La bronquiolitis aguda es una enfermedad infecciosa que afecta al sistema respiratorio, concretamente a los bronquiolos, que se inflaman y producen moco como defensa contra la infección.

El agente principal que lo causa es el virus respiratorio sincitial (VRS), aunque también puede ser causado por otros virus como el Rinovirus o la Parainfluenza.

Debido a los agentes que la suelen producir, la bronquiolitis suele darse mayormente en otoño e invierno (aproximadamente de noviembre a febrero).

Como otras infecciones respiratorias, la bronquiolitis se transmite por vía aérea mediante aerosoles, por ejemplo al estornudar, toser o hablar, y que entran en contacto con las mucosas, manos, superficies o tejidos.

Más allá del tipo de virus que lo pueda producir, existen diversos factores de riesgo que pueden influir en su padecimiento:

  • Exposición al humo del tabaco.
  • Vivir en grandes urbes o en medios urbanos con polución.
  • Pasar tiempo en zonas concurridas.
  • Padecer inmunodeficiencia.
  • Presentar patologías pulmonares o cardíacas crónicas.

¿Por qué afecta tanto a los niños?

La bronquiolitis se considera una enfermedad pediátrica, que se diagnostica cuando aparece en menores de dos años. Los niños en esa edad presentan un árbol bronquial muy inmaduro y con su musculatura poco desarrollada.

Cerca del 80% de los lactantes se ven afectados por el VRS, que genera bronquiolitis, sobre todo, en los tres primeros meses de vida. De ese 80%, un 5% requiere un ingreso hospitalario.

Síntomas de la bronquiolitis

Como otras infecciones respiratorias, la bronquiolitis genera síntomas tales como:

  • Disnea (Dificultad para respirar).
  • Neumonía.
  • Distrés respiratorio.
  • Atopia (hipersensibilidad al medio ambiente).
  • Rinorrea.
  • Tos.
  • Estornudos.
  • Fiebre o febrícula.
  • Rechazo a comer debido al exceso de moco.
  • Irritabilidad.

Diagnóstico y tratamiento

Para diagnosticar esta infección respiratoria, en primer lugar se deben tener en cuenta los criterios que fueron descritos por Mc Connochie, que son:

  • El primer episodio agudo de bronquiolitis debe darse en menores de dos años.
  • Debe darse un cuadro catarral o respiratorio antes y disnea respiratoria.

Generalmente, la bronquiolitis puede diagnosticarse mediante la valoración de la sintomatología y los antecedentes y una exploración clínica, auscultando el pecho del niño con un estetoscopio.

En casos graves o que generen dudas, el médico podrá solicitar llevar a cabo otras pruebas como una radiografía de tórax para determinar si existe neumonía, pruebas virales (toma de mucosidad con un hisopo), o analíticas sanguíneas para realizar un conteo de las células inmunitarias.

Asimismo, el médico puede requerir a los padres saber si existen signos de deshidratación en el menor.

En lo referente al tratamiento, no existe un tratamiento específico curarla, pero sí para taratar la sintomatología.

Aunque los medicamentos no son lo más efectivo (como los corticoides o broncodilatadores), sí son beneficiosos los fármacos mucolíticos, analgésicos y antipiréticos.

En este sentido, son las terapias de soporte los que inciden en mayor medida en la recuperación, tales como:

  • Desobstrucción de las vías respiratorias.
  • Oxigenoterapia.
  • Fisioterapia respiratoria.
  • Tratamiento postural.

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